miércoles, 26 de mayo de 2010

El camión

Mi vida transcurrió en un camión. No era un buen trabajo debo reconocerlo, me trataban mal, pero me pagaban bien, y a veces el dinero pues hace más cosas que sólo poner a bailar a los perros. ¿O no? En ese camión viví 1/4 de mi vida, bueno la verdad no sé de fracciones, pero siempre quise usar una frase así. Ese camión que se llevó aproximadamente mil pesos de mi buena paga, durante casi 1 año y medio me dio y me quitó, y me dejó, y me agarró, y me tumbó y no me levantó. En ese camión me enamoré, sí, me enamoré y me rompí el corazón y cuando digo me rompí el corazón lo digo muy en serio y en primera persona. Ya no me acuerdo de su nombre, bueno sí, pero no tiene caso mencionarlo. Nos sentamos juntos muchos días, primero sólo nos comunicabamos con miradas, luego sonrisas y ya hasta lo último se dignó a sentarse a mi lado, y por fin a hablarme, debo decir que si él no lo hubiera hecho, iba a proceder, pero me ganó. Su primera palabra frase fue "cómo te llamas" y a mí, casi se me olvidó que me llamo Catalina, es más hasta se me olvidó que íbamos en el camión rebotando entre bache y bache al ritmo de lo bonito que se ve la perla desde un avión, y de esa canción me acuerdo, porque venía cantándola antesito de que me hablara. Y pues le dije, no sé ni cómo pero le dije Cacacatalina, y el respondió "que nombre tan raro" haciendose el chistosito, siempre le gustó hacerse el chistoso. "Nada más con una ca, le dije: Catalina y no me gusta que me digan Caty y menos Cata". Sonrió y con su sonrisa llegaron muchas rutas en las que hablamos de música, libros, telenovelas, actores, autores, carreras, pintores, poemas, enfermedades, cantantes y sitios de Internet. Hasta que por fin pasó eso que pasa entre dos personas que se atraen y que sólo se ven en un camión durante dos horas gracias al tráfico, accidentes y cosas etcéteras. Y fue en ese camión donde abrí el sobre que anunciaba el sí, el yes, el es lo que estabas pensando, el sí la regaste, el positivo, el estás embarazada. Y en ese camión se lo dije y en ese camión no me creyó. Y en ese camión no me impresioné, pero si me rompí el corazón cuando acepté la sugerencia del letrerito que ví durante infinitos meses pegado en el mismo lugar del camión "La Asamblea Legislativa aprobó ayer la única Ley en el país que permite a una mujer abortar por cualquier motivo..." Y aborté.