lunes, 28 de diciembre de 2009

Se llamaba confusión



Nos sentamos todos formando un círculo en medio de la arena y en frente del mar curioso, nos pasábamos las ideas paradójicas junto con el humo de las flores. Estaba Sol mostrándole a su nuevo amigo que él y su viejo suéter se llevarían muy bien, sobretodo cuando descubriera que los botones hacían su trabajo solos. Enseguida, Tonatiuh, el chico de los dientes chiquitos y los labios gruesos, se aferraba a no olvidar a la rubia, que llevaba caminando a su lado tres años y dos ignorándolo. Después, estaba sentada Inti con los largos dedos llenos de anillos y la boca vacía de palabras, gracias a Helios, un ladrón de almas al que ella quiso desde que le cantó al oído "hey do you want to know a secret…" y le besó las pecas de todo el cuerpo. Luego, estabas tú, moviéndote más que las olas del mar pero haciendo un poco menos ruido, ese día especialmente te veías divina con el reflejo del atardecer en las pupilas dilatadas, te veías tan guapa como siempre, y menos falsa que nunca, olvidaste tu gesto de querer estar en otra parte, tu sonrisa fingida y tus besos sin sabor, te olvidaste de no quererme y hasta parecías feliz a mi lado.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

VIDA MARITAL



AYER
LO TENÍA TODO
HOY
SÓLO TENGO UN ESPOSO

domingo, 6 de diciembre de 2009

Semilla de otro árbol


A menudo eres abanico que quita otro calor,
brazos de serpiente, carretera de dos carriles.

Y yo depresión sin vicodin, escalera a ninguna parte,
fábula sin moraleja, gasolina en el mar,
hielo derretido, inanición de soberbia.

Y tú como juego de azar clandestino
knokeando mis sueños de media tarde.

Me ves como luna al medio día,
me escuchas como música sin armonía
y te nutres de mis ojos que olvidan.
Y ¿cómo no? Si a menudo te orillas a mi cuerpo
abriendo las puertas de la catedral
ante la multitud arrodillada.

Y es que a menudo respiro de ti
y me siento como Rocinante por el camino correcto,
como sol del desierto.
Pero me vuelvo témpano de hielo
una vez que cruzas el espacio que divide
el Edén del Purgatorio.

Y yo me quedo uva humillada para un vino amargo,
y te recordaré como whisky en el hígado,
te escucharé como xilófono descompuesto,
como yerba venenosa, como zapatista mutilado
y es que a menudo serás
semilla de otro árbol.