Ambos sabíamos que la electrostática estaba entre nosotros. Nos atraíamos como la carga negativa a la positiva y viceversa. Verte cruzar el camino que te acercaba a mí, era la vida sonriéndome en secreto, mi corazón bombeaba la sangre con tal intensidad que podía explotar en cualquier momento. Tú temblabas con sólo hablarme, nos paralizaba la atmósfera colorida que se pintaba en torno a nosotros como un amanecer en la playa, y el reloj se paraba, la tierra dejaba de girar y Kepler estaba más equivocado que nunca. Vacilábamos, tartamudeábamos, el resto de la gente que tomaba café despacio desaparecía y tus muchas palabras dirigidas a mí sonaban a canción cuyos acordes proferían impacientes ser ahogados con un beso.


7 comentarios:
el dulce letargo del idilio. soy adicto. saludos.
Qué bonito.
Y qué hermosa es la plantilla de tu blog. Me enamoré de ella :)
Muá.
Has cambiado de look!? Me gusta. :)
Deliciosas tus palabras, como siempre.
Un abrazo.
El amor rompe con todas las reglas, incluso las fisicas!
Se dice que los polos opuestos se atraen, pero una vez cerca, muy cerca; Se repelen.
Afirmativo, pareja. Soy del D.F. Tù igual, ¿no? :)
... y de tanto amor se derretían las galletas en los tazones sin llegar jamás a esos labios compartidos.
Un besito, Dani (a mí también me rechifla la plantilla nueva del blog, es tan cuca!!!)
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