martes, 23 de junio de 2009

GRAVEDAD SIN AZÚCAR


Ambos sabíamos que la electrostática estaba entre nosotros. Nos atraíamos como la carga negativa a la positiva y viceversa. Verte cruzar el camino que te acercaba a mí, era la vida sonriéndome en secreto, mi corazón bombeaba la sangre con tal intensidad que podía explotar en cualquier momento. Tú temblabas con sólo hablarme, nos paralizaba la atmósfera colorida que se pintaba en torno a nosotros como un amanecer en la playa, y el reloj se paraba, la tierra dejaba de girar y Kepler estaba más equivocado que nunca. Vacilábamos, tartamudeábamos, el resto de la gente que tomaba café despacio desaparecía y tus muchas palabras dirigidas a mí sonaban a canción cuyos acordes proferían impacientes ser ahogados con un beso.

domingo, 21 de junio de 2009

Resta

Vela ahí

derrotada, por esa necesidad suya

de darlo todo, sin pedir nada a cambio.