domingo, 10 de agosto de 2008

Y después, el amor

-¿Quieres hacer el amor?-
-Sí- asentó con la cabeza, mientras pasaban un comercial de coca-cola en la televisión esperando que re iniciara “El Gran Pez”. Ésa ya la habían visto aproximadamente unas 15 veces, así que no habría problema de perdérsela esa tarde. Se desvistió como en mismo gusto que se desvestía a los siete años para bañarse en la tinita que le regalaron en su cumpleaños. La inocencia convertida en lujuria, el pecado o más bien virtud, que, después de conocer, jamás pudo evitar. Aunque era la primera en empezar con el protocolo de adornar la alfombra con ropa, terminaba en la cama después de él, ya no le importaba apagar la luz. Entonces el tiempo se dormía, la conciencia se salía por la ventana, y el rojo de sus corazones sobresalía de su piel. Sólo con mirarse. Y después, el amor.

viernes, 8 de agosto de 2008

Me lo decías todo, como si realmente me importara.